
CONOCIENDO EL SEMINARIO.
El pasado 20 y 21 de febrero el Seminario de Celaya se lleno de alegría con la visita de adolescentes del sexto de primaria y del segundo y tercer curso de secundaria, con el objetivo de que estos jóvenes dieran un vistazo a lo que es la vida de Semillero, trayendo a cuenta palabras dichas por nuestro difunto Obispo Lázaro Pérez Jiménez, el Seminario es “el corazón de nuestra Diócesis”, en este se forjan los futuros sacerdotes, mismos que algún día estarán laborando con el pueblo de Dios hombro con hombro. De tal manera que la visita de estos chicos es en primer lugar es esperanza de futuros pastores y abre la opción e interés para que sean hombres de bien ante un mundo futuro sediento de amor, verdad y de Dios.
Teniendo como organizadores a los Presbíteros Agustín Lino y Jesús Patiño (Promotores vocacionales) y un equipo de valientes seminaristas, se recibió a estos chicos que se congregaron de los siguientes lugares de nuestra Diócesis: Dolores Hidalgo, Apaseo el Grande, Apaseo el Alto, Villagrán, Celaya, San Luis de la Paz, etc.
Las actividades al comienzo del primer día se enfocaron a la convivencia, para después pasar a la presentación con dinámicas en grupo, estas últimas condimentadas de risas y bromas, logrando un ambiente divertido. Durante el transcurso de la tarde se les impartió a los chicos dos temas:
- Signos litúrgicos y su sentido práctico.
- El sentido del Sacerdocio ministerial.
Al inicio del segundo día se les integro a un momento de oración, acto seguido pasamos a desayunar e inmediatamente nos organizamos para hacer aseos en equipo. Y claro, por ser día Domingo, día de Señor, asistimos a la Eucaristía en la capilla del Seminario Mayor. Llegamos al momento esperado por nuestros inquietos visitantes: el deporte. La primera parte consistió en una mini-olimpiada, para pasar ya en forma a las retas de Fut-bol y de Baloncesto. Durante la convivencia deportiva hubo derroche de energía, porras y competitividad, esto obviamente de una manera sana.
Para terminar la faena y ya que todos estábamos agotados entramos de nuevo a la capilla para las palabras de adiós a cargo de el Pbro. Agustín Lino (Promotor vocacional).
Seminarista Marcos Antonio Mosqueda López.