
Al oírlo, la Palabra quedó escrita en el corazón de los discípulos, es decir, Jesucristo entró, y se quedó. “Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús” Jn. 1,37. El efecto primero cuando se escucha al Hijo de Dios, es seguirlo. Porque Cristo se da a conocer abiertamente a quienes él quiere, es que cada uno de los jóvenes aceptan la propuesta y lo siguen.
El pasado 22 y 23 de mayo el departamento de Promoción del Seminario organizó un Retiro-Convivencia con jóvenes de la diócesis que, escuchando la voz del Señor Jesús buscan responder discerniendo ese llamado. 39 jóvenes de 3ro. de secundaria y preparatoria se hicieron presentes en <> que es una casa de la Diócesis ubicada entre San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo.
Como los primeros discípulos, así estos jóvenes acudieron a la invitación de Jesús y ver donde vivía, no un lugar físico-geográfico, sino un lugar interior-espiritual de experimentar el amor de darse a los demás y por los demás, ese amor sólo Dios lo puede dar. La alegría, la buena disposición, la obediencia… reinaron en estor días; Hubo tiempo para caminar por el campo, de escuchar dos temas, de compartir experiencias, de jugar y nadar, de comer y celebrar como familia de la Eucaristía.
Se culminó con la comida que, con mucho cariño por los jóvenes, seminaristas y sacerdotes nos compartieron grandes personas de la ciudad de Dolores Hidalgo.
Damos Gracias a nuestro Buen Padre Dios que sigue llamando de entre sus hijos, a jóvenes dispuestos a entregar su vida por sus hermanos.